Eucaliptos
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mexico city, mexico
2004
La arquitectura envuelve, protege. Ahí reside su nobleza y su poder. El caos urbano genera ansiedad, y por eso busco crear espacios que ofrezcan paz: espacios para la contemplación. Con mis casas intento aislar a los habitantes de la ciudad, protegerlos, distanciarlos del ruido, darles un orden interno, que es una de las definiciones de la tranquilidad. El complemento dentro de la ciudad es la posibilidad de escuchar sonidos, de vivir el silencio.
El funcionalismo no contempló los estados emocionales ni ciertos aspectos psicológicos, a pesar de haber surgido durante el apogeo del pensamiento freudiano; no tomó en cuenta que los espacios también pueden dar lugar a emociones, como la alegría, la nostalgia, la tristeza, el vértigo, la claustrofobia o incluso el pánico. Tampoco consideró que la belleza, en última instancia, resulta funcional y que la necesitamos como un incentivo. La belleza nos une a unos con otros.
Durante el apogeo del funcionalismo, era casi un tabú hablar del espíritu en las obras arquitectónicas. Sin embargo, hoy más que nunca, es esencial que…
Joe Fletcher , MAA, Victor Benitez, Nicola Lorusso Photography
MAAText
…el arquitecto toque la dimensión emocional.
Cuando la arquitectura nos conmueve, genera memoria; cuando no logra expresar, genera olvido. La memoria es lo más potente que puede producir un objeto porque se resuelve en la permanencia. Los espacios pueden transmitir, pueden comunicar en términos muy contundentes. Cuando la arquitectura genera memoria, trasciende el tiempo.
Es posible que una obra arquitectónica nos despierte emociones cuando trae a la memoria símbolos de otros tiempos, cuando nos hace soñar a través de la mirada.
Nuestra infancia —ese territorio de alegría y frustración— se traduce a veces en recuerdos de lugares y rincones de la casa original: el espacio custodiado por la madre, la mesa familiar que compartimos; los olores, la luz de las tardes que fueron solo nuestras, sensaciones grabadas en nuestra memoria más antigua. Con su aura vivimos y creamos, y de alguna manera intangible la reproducimos en muchos de nuestros actos e incluso en nuestro trabajo.
Al crear un espacio, trato de preservar los más grandes estímulos de alegría.
Detalles de proyecto
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Miguel Angel Aragonés
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Ricardo Cabrera, Daniel Mendiola
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Joe Fletcher, Nivola Lorusso
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Jan Hendrix, Xawery Wolski, Claudia Gallegos, Gustavo Perez, Ignacio Van Aersen
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CDMX, Mexico
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1,200 M2