CUBOs
Mexico City, Mexico
2008
Hoy sé que las formas de lo que vemos existen en función de la luz y el espacio y, por tanto, también nuestro concepto del tiempo. La luz y el espacio están ligados a nuestras afirmaciones y negaciones, así como a nuestra alma, nuestra conciencia y a muchos de nuestros estados de ánimo.
Lo que percibimos en la arquitectura es consecuencia de esta relación; las formas son un buen o mal resultado de lo que la luz y el espacio han mandado. Sin embargo, debo aceptar que en más de una ocasión me dejé llevar por la forma, y no estoy seguro de que los resultados sean del todo los que esperaba. Este fue el caso de obras como El Pedregal y Los Cubos, donde existe una relación muy estrecha con el exterior, la calle, el espacio urbano que me demostró que era posible partir…
Nicola Lorusso Photography
MAA Text
del exterior para trabajar hacia adentro.
Lo que trabajo tiene más que ver con las proporciones que con el tamaño (aunque esto último siempre ayuda). Para mí, la escala psicológica es fundamental. El concepto de la caja de luz partió de un espacio muy pequeño en dimensiones reales, aunque enorme en escala en términos de percepción, es decir, de interioridad. Convertí el vestíbulo principal de este cubo en una caja negra, una cavidad sin luz, con el fin de cerrar totalmente el espacio y convertir el contiguo en otra caja enorme, esta vez de luz: un cuerpo de vidrio transparente que se abre hacia un acantilado. Claustrofobia y vértigo: dos estados de ánimo, dos extremos (la casi ausencia de espacio y su exceso) en dos sitios de la misma obra, en un solo pasaje.
Cuando era niño, me gustaba explorar aventureramente cuevas o escondites hechos de maleza. Quizás desde entonces comencé a aprender a entender el lenguaje en el que nos hablan los diferentes espacios y el efecto que tienen en nuestras almas. No digo que fueran experiencias conscientes; más bien, fueron eventos profundos que pude descifrar conforme avanzaba, los cuales me proporcionaron pautas para comprender el poder que un espacio puede ejercer sobre nuestras emociones.
Siempre que es posible, me mudo a la casa que estoy terminando y la habito por primera vez. De esa manera puedo sentirla, experimentarla. Verifico que sea sólida y trato de mejorar lo que no esté funcionando a la altura de mis expectativas. Entonces sueño con otro espacio. Una vez que lo hago realidad, cedo mi hogar a sus nuevos habitantes y me despido de él. Así ha sido en varias ocasiones. Me he mudado y, al mismo tiempo, me he transformado. Estas son siempre experiencias revitalizantes que me permiten aprender de mi propio trabajo. Además, de esta forma siento que he podido evitar caer en la rutina; el espacio no me atrapa, sino que me estimula a trabajar en lo que viene después.
La obsesión es un gran motor, una forma de capturar lo que se persigue, dado que el impulso que genera no te permite distraerte de lo que intentas lograr. Cuando asumo un proyecto, mi obsesión es poder armonizar la sencillez, la pureza y la profundidad. Me viene a la mente Hiroshi Sugimoto con su fotografía marina. El horizonte y el mar a lo largo de una sola línea que se disuelve en el infinito. La sutil manipulación del tiempo en una imagen fija.
Detalles de proyecto
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Miguel Angel Aragonés
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Juan Carlos Vidaña, Carlos Salinas, Jose Torres, Rafael Aragonés C.
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Nicola Lorusso, MAA
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Xawery Wolski
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Mexico city, Mexico
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682 M2