Eucaliptos
55
mexico city, mexico
2004
Al observar ciudades como Nueva York o Chicago, donde existe una alta densidad de población viviendo en un área pequeña, se encuentra una tendencia hacia las construcciones de vidrio. Inmensos rascacielos que ostentan enormes ventanales, colosales muros de cristal, a pesar de que este material presenta complicaciones térmicas considerables.
La conservación del muro en México ha sido una constante a lo largo del tiempo: desde las magníficas construcciones prehispánicas hasta los desarrollos contemporáneos, pasando por la arquitectura colonial. La magia del muro... símbolo, frontera, anotación, referente de todo lo interno y externo, de lo de adentro y lo de afuera; guardián del calor y del frío, y también de la intimidad. Este aislamiento no es solo térmico, sino también visual y acústico. El muro es una constante en la arquitectura de Luis Barragán, al igual que en la de Ricardo Legorreta. Hoy, arquitectos como Álvaro Siza en Portugal o Tadao Ando en Japón han recuperado el concepto del muro en la arquitectura como un punto de aislamiento desde otras latitudes. El muro, con su presencia definitoria, austera y masiva, se ha convertido…
Nicola LorussoPhotography
MAAText
…en uno de los grandes legados de la arquitectura mexicana para el mundo.
Construir sobre algo ya existente presupone una especie de herencia de la cual se debe asumir cierta responsabilidad. Una relación obligatoria, un diálogo en el que definitivamente existen un punto de partida y una forma de conceptualizar la obra distintos.
En Eucaliptos 55, había una serie de volúmenes y espacios, todos rodeando un patio que se abría hacia un acantilado. También había una arquitectura ecléctica de formas rugosas con una geometría aparentemente caótica. Sin embargo, al profundizar y leer cuidadosamente los planos, descubrí un orden complejo.
Recordé lo que solía decir Borges: "el caos es un orden que la mente aún no ha descifrado".
Sin pensar si este proyecto resultaría mejor o peor, lo que hice fue utilizar mi propio lenguaje para intentar rehacer el espacio "a mi manera", reinterpretando lo que la casa ya estaba diciendo. Aunque no parezca obvio, existe allí un diálogo constante con su pasado. Sin embargo, cuando el arquitecto Guillermo Norma —el creador original de ese espacio— la vio después, no la reconoció en absoluto. Recuerdo que parecía más desconcertado por lo que estaba ahí frente a sus ojos que por lo que ya no existía.
Definitivamente, en honor a nuestra amistad, debo reconocer que el resultado fue producto de un diálogo —uno en el que mi intervención no fue muy discreta— y que la casa se transformó radicalmente.
Respecto al color, ha sido mi deseo buscar nuevas posibilidades. Luis Barragán logró recuperar el color en la arquitectura. Se exploró hasta el límite: de manera exhaustiva, en mi opinión.
El color ha sido un gran legado, pero en mi trabajo he optado por ir un paso más allá: el color como un accidente luminoso, una manipulación de la luz.
Sin duda debe estar presente, pero de una forma más sutil —no como algo obvio y plano—: un color tridimensional, resultado del rebote de la luz sobre una superficie plana.
Pintar con luz, utilizar los muros como lienzos, creando así atmósferas y sensaciones diversas. Esta es mi intención cada vez que utilizo el resplandor.
Si apuestas por lograr lo que deseas únicamente a través de la tecnología, seguramente te equivocarás. Los avances tecnológicos ocurren muy rápido y se transforman constantemente. La tecnología no debe guiar nuestras intenciones, ya que no constituye más que un medio: un instrumento que puede utilizarse para generar atmósferas dentro de los espacios que creamos.
Integrar intencionalmente la tecnología de punta puede ser enormemente útil, dado que permite obtener una mayor facilidad, una vida más cómoda en la que la arquitectura se convierte en mediadora de experiencias sensoriales a través de la contemplación silenciosa. Sin embargo, la arquitectura que menosprecia el contenido al superponer los aspectos tecnológicos pronto quedará obsoleta.
Detalles de proyecto
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Miguel Angel Aragonés
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Georgina Amador, Juan C. Leon, Juan Carlos Calanchini, Gabriel Villalobos
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Nicola Lorusso
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Xawery Wolski
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CDMX , Mexico
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1,102 M2